Evitemos el voto cruzado

Por: Iván Morales

A raíz de una discusión que se generó en Twitter, me llamo la atención ver lo arraigado que está en el pensamiento de los chapines la idea del voto cruzado como algo virtuoso y beneficioso para el país.

Creo que ello es un reflejo de la desconfianza que existe en nuestras instituciones (particularmente el Congreso de la República), sin embargo creo que el voto cruzado solo contribuye a perpetuar el funcionamiento ineficiente de nuestras instituciones, y por lo mismo prefiero hacer un llamado al voto partidario, mis argumentos a continuación.

En teoría los partidos políticos cumplen un rol fundamental en el sistema político, ya que estos constituyen el vínculo de la representatividad de los votantes en el Estado. Lastimosamente en Guatemala el desarrollo partidario ha sido lamentable y estos han constituido únicamente vehículos electorales para políticos, con una duración promedio de 8 años, para luego desaparecer en el olvido.

Guatemala necesita menos vehículos electorales y más partidos políticos verdaderos, que tengan proyectos de nación coherentes de mediano y largo plazo, y mi tesis es que los hay (o al menos están empezando a surgir).

Nuestro elección de apoyo hacia un partido debe consecuentemente ser por el nivel de identificación con el proyecto político de nación que éste proponga (y no por criterios de marketing, o del “menos peor”) y consecuentemente nuestro voto debe apuntar hacia permitir que el partido pueda implementar su agenda, tanto en el Ejecutivo como en el Congreso.

Al menos en las tres elecciones pasadas el voto cruzado ha sido predominante, y sus consecuencias han sido claras: El Congreso fragmentado es incapaz de hacer pasar leyes necesarias para el país, el proceso de aprobación presupuestaria ha implicado un desorden de las finanzas públicas y las reformas urgentes han quedado engavetadas.

En la práctica, el Congreso se maneja a base de cuotas de poder entre grupos fragmentarios y las leyes que se logran impulsar son a base de repartos y con serias incongruencias y/o vacíos.

En Guatemala urgen reformas profundas, en materia de Justicia, de economía, de educación, tributaria, entre otras y un Congreso fragmentado es incapaz de lograrlas. Lo que necesitamos es un partido político con un proyecto de país claro y con la capacidad de impulsarlo.

Gustavo Berganza en una interesante columna argumentó claramente sobre los problemas de ingobernabilidad que genera el voto cruzado y considero es un válido llamado de atención.

Entonces, ¿le apostamos a un proyecto de nación con un voto partidario, o jugamos al tin marin con el voto cruzado?