La delicada situación del TSE

Por: Iván Morales

Los hechos que se han ido desencadenando desde ayer en torno a la inscripción de Sandra Torres en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) como candidata presidencial por la alianza GANA-UNE me han dejado una preocupante imagen sobre la institucionalidad del país.

El TSE es una de las instituciones fundamentales por excelencia en un régimen democrático, ya que es el garante de que las elecciones democráticas se realicen de forma transparente y sin favoritismos para ninguna de las partes. En última instancia, es quien da la legitimidad a los resultados de las votaciones realizadas por los ciudadanos Guatemaltecos.

No debemos olvidar que la democracia es un acuerdo o pacto entre élites, mediante el cual se establecen las “reglas de juego” para garantizar una alternancia de poder sin recurrir a la violencia. Éste arreglo solo es sostenible si todas las partes respetan los lineamientos establecidos por la “autoridad”, que en este caso vendría a ser el Tribunal Supremo Electoral.

En ese sentido, la Constitución garantiza la autonomía del TSE con el fin de que pueda velar por el cumplimiento de las normas democráticas sin ser sujeto a presiones partidarias. Si los actores empiezan a cuestionar las decisiones de éste organismo y a ejercer presión para influenciarlas, se arriesga una pérdida de legitimidad cuyas consecuencias podrían ser muy graves (e inclusive llevar a escaladas de violencia entre partidos, como las que ya se empiezan a ver).

Las amenazas de “movilizaciones” y presiones realizadas por parte de la alianza GANA-UNE con el fin de obtener la aprobación para la inscripción de su candidata, dice mucho del poco respeto que éstos partidos muestran hacia la institucionalidad democrática y ello, unido a las supuestas amenazas de muerte que ha recibido la presidenta del tribunal, bastarían para poner los pelos de punta a cualquiera.

No se si estemos conscientes de la implicancia de todo lo que está pasando, pero el reciente anuncio por parte del TSE, de que la inscripción de Sandra Torres ha sido negada deja al país ante un potencial escenario de inestabilidad política.

Lo que ocurra dependerá en gran parte de las decisiones que tomará el partido oficial en consecuencia: podría decidir movilizar y ejercer medidas de presión de hecho, arriesgando la credibilidad de las instituciones democráticas y una posible guerra partidaria, o podría respetar la decisión y apelar en las instancias legales establecidas, acatando la decisión final tomada por las instancias legales.

Quedamos (nerviosos) a la espera del siguiente paso..

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