Eduardo Suger, Ciudadano

Por: Alejandra Mendez (@alemendezg)

Conocí a Eduardo Suger personalmente en 2007, mientras aún terminaba mi licenciatura de Ciencia Política en la Universidad Francisco Marroquín. Por aquélla época cumplía mis funciones como Coordinadora General de la Asociación de Estudiantes William Gladstone, una asociación pequeña pero proactiva que había tenido la iniciativa de realizar una serie de pequeños foros con los candidatos presidenciales y que concluía con un gran Foro Presidencial que se realizó en conjunto con Dionisio Gutiérrez y el ya desaparecido programa Libre Encuentro. Siempre tuve inquietud por conocer a este señor siempre tan serio y culto. No sabía más de él que su rol como fundador y Rector de la Universidad Galileo. Debo decir que en ese foro y después de haber escuchado a todos los candidatos, me convencí que Eduardo Suger era totalmente diferente a todos los presidenciables. Tuve la oportunidad de participar en el foro y más importante de poder hablar con él al finalizar el mismo, aun conservo la tarjeta que me dio anotandome con su letra su número particular para resolver todas las dudas que tuviera sobre su plan de trabajo. No conservo la tarjeta como autógrafo ni nada parecido, pero debo reconocer que salí del Juan Bautista Gutiérrez convencida de que Eduardo Suger no era un político tradicional, concluí que él es un verdadero visionario.

Escéptica de la clase política y desencantada de tanto embustero, quise documentarme y conocer más de su biografía y curriculum, el cual es envidiable. Sin duda alguna su mente es brillante, me sorprendí al leer sus logros académicos lo cual solo puede explicarse en su perseverancia y dedicación, cosa que habla muy bien de una persona. No encontré ni una sola nota de prensa, donde se hable de algún vínculo oscuro. El nombre de Eduardo Suger está limpio.

Sin embargo, para algunos, el tener una hoja de vida limpia no es suficiente para ser una “alternativa” para Presidente, para mí es un craso error hacer de menos ese pequeño detalle en momentos donde la moral y la virtud han sido desechadas de la política. De ahí se explica que en Guatemala se le vitorea a un candidato que se engalana contando como asesinó a dos fulanos en Chilpancingo. Incluso hay un partido que en su slogan habla de tener Valores, yo prefiero que la gente lleve su vida con el ejemplo que con discursos, eso a mi juicio es más convincente.

Se le critica que su discurso de la educación como solución a los problemas es insuficiente, a mí me parece que su compromiso con la educación y su apuesta por ella, con hechos y no con promesas es la propuesta más sensata y acertada porque no es una propuesta que responda a la coyuntura como ofrecer “seguridad y empleo” que no es que sean despreciables, ni mucho menos, sobre todo en estos tiempos. Pero si algo le ha faltado a la clase política de los últimos 50 años es tener una visión a largo plazo.

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