Reformando el sector público

Por: Iván Morales (@ivancarrera)

Hoy por la mañana estuve pensando un poco sobre todo lo que conlleva un cambio de gobierno para un país.

Y llegué a la cuenta, que lejos de la relevancia que pueda tener o no un cambio de presidente, uno de los efectos más nefastos de un cambio de Gobierno en Guatemala es ese perverso desmantelamiento de los equipos de trabajo de cada ministerio, para repagar favores de campaña a un sinnúmero de colaboradores (el “hueso” que le llaman).

Si bien el país tiene un muchos temas urgentes que atender, una de las reformas PRIORITARIAS es la ley de servicio civil.

El gobierno necesita romper con ese incentivo perverso de cambiar de cuadros cada cuatro años, se necesitan alinear los incentivos, para que los burócratas (sin ningún sentido despectivo de la palabra) puedan hacer carrera en el gobierno, que las capacitaciones y especializaciones que reciban sean aprovechadas, que su salario pueda ir aumentando en base a su “performance” y que ello permita que sean más eficientes y los programas que se impulsan puedan tener una continuidad.

Nuestro estado es ineficiente, y la ciudadanía desconfía de el porque no es capaz de cumplir con sus obligaciones y proveer de forma eficiente bienes públicos; gran parte de ello pasa justamente por no contar con una continuidad de los cuadros en los ministerios.

Por otro lado, en muchas ocasiones, he mencionado que una reforma fiscal será urgente y necesaria, pero si este problema no es resuelto previamente, mayores ingresos tributarios solo servirán para financiar más ineficiencia.

Este debe ser un tema que como ciudadanía debemos poner en la mesa, y exigir la aprobación de esta ley como pre-condición para cualquier negociación fiscal.

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