Más mujeres al poder

Quizá uno de los temas más controversiales de la reforma electoral, es la propuesta de establecer cuotas mínimas de participación para mujeres en los listados partidarios que postulen candidatos a cargos populares.

Las mujeres siguen estando fuertemente sub-representadas en la política a todo nivel, desde el ámbito de la comunidad, hasta el Congreso Nacional. Si bien actualmente no existen barreras legales que limiten la participación de mujeres, si las hay culturales y sociales, y muchas.

El establecimiento de cuotas es una buena forma de empezar derribarlas, inclinando la balanza hacia un sistema con mayor representatividad.

¿Por qué apoyar el uso de cuotas mínimas de participación?

Varios estudios han demostrado de forma reiterada que las mujeres cuentan con preferencias sobre políticas públicas distintas a las de los hombres, y más importante aún, esta diferencia puede verse reflejada en las acciones del gobierno según quién se encuentre al mando.

En general los políticos hombres tienden a favorecer un mayor gasto en infraestructura, mientras las mujeres en el poder prefieren destinar mayores fondos a la provisión de bienes públicos como salud y educación.

En un país cuyas mayores potencialidades (y retornos) se encuentran en la inversión social, un cambio en esta dirección, sería gratamente bienvenido.

La evidencia para India, al nivel de política local es un buen ejemplo de ello. En ese país existe un mandato de llenar los asientos concejos locales con al menos un tercio de mujeres, quienes se alternan a la cabeza de esas instituciones.

A partir de ésta reforma, el gasto de inversión en proyectos comunitarios en las municipalidades donde las mujeres se encontraban en el poder, correspondía de forma mayor a las preferencias de éstas, además de lograrse un gasto eficiente, con menores niveles de corrupción.

Curiosamente, las cuotas ni siquiera tienen que ser permanentes para funcionar. La misma experiencia ha mostrado que los asientos reservados, al haber logrado mayor exposición de las mujeres a cargos de poder, les empodera, y no solo eso, incrementa su probabilidad de ser reelectas en un futuro, aún cuando la obligatoriedad deja de aplicar.

En el fondo, es importante recordar que el poder político en una sociedad no es estático. Al igual que la riqueza, éste puede ser no solo redistribuido, sino también creado. Esta creación se logra través del empoderamiento de actores que tradicionalmente han estado al margen de la política.

El uso de cuotas ha demostrado ser una herramienta efectiva en abrir esos espacios; y así como constantemente otros sectores se valen de leyes para preservar el status quo, ¿por qué no usarlas también para cambiarlo?

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