La irresponsabilidad de la oposición política

Por: Iván Morales Carrera (@ivancarrera)

Juan Miguel Goyzueta (quien mantiene una genial columna en Plaza Pública) me hizo ver, en respuesta a un post anterior, que el gran problema es la falta de fiscalización de la oposición.

Es decir, la opinión pública se concentra mucho en los desaciertos de la administración de turno, pero poco o nada tiene que decir sobre la forma en que las fuerzas de oposición ejercen su poder.

Harta razón tiene, y creo que el caso del PP lo ejemplifica de manera muy clara. Su labor en el Congreso como principal partido de oposición durante el gobierno fue una de obstruccionismo, y nunca de construcción.

Las tácticas de la oposición se concentraron en detener por el mayor tiempo posible el proceso legislativo, sea vía interpelaciones, el uso de megáfonos, el abandono del hemiciclo para romper quorum, o cualquier otra táctica en el libro del filibusterismo.

Jamás se le conocieron propuestas de ley interesantes, ni mucho menos esperar algún tipo de colaboración con la bancada oficial para pasar leyes de interés nacional.

No, la consigna siempre fue una de obstruir irresponsablemente cualquier intento del gobierno por aprobar leyes, y a fuerza de paralizar el Congreso, hundir a la UNE hasta verla fracasar; abriendo con ello el camino a una futura victoria en elecciones presidenciales (más por descontento con el gobierno anterior que por la oferta de una alternativa política real).

El problema es que esta falta de propuestas, de ideas, le está pasando seriamente la factura hoy. Y es que llegar a improvisar al gobierno, teniendo tan solo cuatro años para hacerlo, es un insulto a todos los ciudadanos, un escupitajo en la cara.

¿Todo esto que le cuento le suena familiar?

Pues si, el partido LIDER ha perfeccionado éstas tácticas de extorsión legislativa, y ha llevado la paralización del Congreso a nuevos niveles sin precedentes. Hasta la fecha me sorprendería haberle escuchado a la flamante bancada de ese partido siquiera alguna propuesta sensata de ley.

Si nuevamente se cumple esa fatídica “ley” de nuestra democracia que dicta que el partido perdedor de la elección presidencial pasada debe necesariamente ganar en la siguiente, francamente me aterra lo que está por venir.

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¿Cúal es la postura de Guatemala ante el conflicto en Siria?

Por: Iván Morales Carrera (@ivancarrera)

En estos momentos, la escalada de tensión respecto a la situación en Siria ha llegado a sus niveles máximos, luego de que se diera a conocer el supuesto uso de armas químicas contra población civil por parte del régimen de Assad, ocasionando cientos de muertes.

El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, con apoyo del Reino Unido y Francia, ha declarado que una intervención (aún no es claro si directa o indirecta) en ese país es inminente.  No obstante, se reconoce que cualquier intervención militar sin el apoyo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sería una violación al derecho internacional, y es clara la oposición de Rusia y China (miembros con poder de veto en el Consejo), por lo cuál EE.UU. se enfrentaría a un dilema sobre cómo proceder.

Guatemala, como miembro no permanente de éste Consejo, se encuentra en el centro de ésta disputa. No obstante, me llama la atención (al menos en mi conocimiento) lo poco o nada que se ha escrito en los medios locales al respecto.

La declaración oficial más reciente data del 23 de Julio, en una sesión del Consejo de Seguridad, en la cuál el embajador Rosenthal expresó lo siguiente sobre la situación en Siria:

Pasando primero a la situación en Siria, ésta ha sido una tragedia humana de enormes proporciones, y una fuente de permanente frustración para mi delegación. Claramente, el Consejo de Seguridad ha fallado en cumplir su función básica de evitar primero, y luego poner fin, a la espiral de violencia que ha destruido vidas, comunidades, y un legado cultural milenario. La ansiada búsqueda de una salida política negociada y pacífica no se ha logrado concretar. Más bien, tanto el Gobierno como los grupos armados de la oposición han aumentado el uso de la violencia, con todo lo que ello entraña. Los riesgos de que la crisis se propague a países vecinos va en ascenso, y el costo humanitario ya llega a niveles inimaginables.

En el marco de este sombrío escenario, nuestra única esperanza, que tiende a desvanecerse con el tiempo, radica en los intentos de los Estados Unidos, la Federación de Rusia y la Secretaría de sentar las bases que sirvan para llevar a cabo una conferencia que actúe como eventual detonador de un diálogo y negociación entre las partes. Deseamos fervientemente que dicha conferencia se lleve a cabo en el corto plazo y, sobre todo, que las partes se comprometan a la búsqueda de una solución definitiva al conflicto, que pasa por un Gobierno de transición. No creemos que se deba condicionar la participación a la misma ni excluir desde un inicio posibles resultados.

Mi delegación continúa creyendo que toda solución debe conllevar desde el inicio el acuerdo para deponer las armas. Al día de hoy, la lógica de la guerra que parece prevalecer en ambos bandos impide la búsqueda de otra solución. Pero es evidente que la prolongación de la lucha armada únicamente aumenta la violencia sectaria, el odio, la crisis humanitaria y la ruptura del propio tejido social del país, con todas sus consecuencias para una Siria post-conflicto. Por eso, consideramos de suma importancia que la comunidad internacional interrumpa por completo el envío de armas a Siria.

Como corolario, debe quedar claro que los responsables de todo crimen cometido en Siria deberán ser castigados por sus actos. No debe permitirse que prevalezca la impunidad en una Siria post-conflicto.

Por último en cuanto a Siria, reiteramos nuestra admiración y respeto por los Gobiernos de Jordania y Líbano, que, a pesar de la enorme presión bajo la que se encuentran, han mantenido las puertas abiertas a los refugiados del conflicto en Siria. Merecen sobradamente el apoyo de la comunidad internacional.

Obviamente, un discurso bastante “diplomático” (en el sentido de que dice mucho sin realmente decir nada), pero llama la atención el llamado al cese del envío de armas a los grupos rebeldes en Siria.

Me pregunto si esta postura habrá cambiado o no a la luz de los hechos recientes y cómo ve el país una inminente intervención militar sin el respaldo del Consejo.

UNE = PP = LIDER

Por: Iván Morales Carrera (@ivancarrera)

Lastimosamente, en política nuestra memoria es de muy corto plazo, y con ello olvidamos muchas veces las inconsistencias de los actores políticos.

Por eso me agradó tanto leer éste artículo de Geovanni Contreras en Prensa Libre hoy, en el cuál enlistan siete áreas en las que la forma de actuar del PP hoy, como gobierno, contrastan totalmente, e inclusive hubiesen sido criticadas, por el PP cuando era el principal partido de oposición en el Congreso.

Para mi el artículo lo que nos debiese recordar es que en Guatemala lo que existe en el Congreso es puro oportunismo y oposición destructiva. Las tácticas del partido LIDER hoy, son las mismas del partido PP ayer, y así sucesivamente.

En el fondo, cambian las camisolas partidarias, pero los actores son prácticamente los mismos. Basta ver el reciclaje que el PP hizo de ex-diputados FRG, GANA, Unionista, entre otros, y que decir de esa amalgama monstruosa (o desagüe) que hoy es el partido LIDER.

Así que le deseo mucha suerte, querido ciudadano, con ese pensamiento mágico que dicta que si esperamos otros cuatro años, y votamos por otro partido, ahora si talvez las cosas cambien.

La política en Guatemala al primer semestre 2013

Por: Iván Morales Carrera (@ivancarrera)

Creo que no lo había comentado, pero el departamento de investigaciones sociopolíticas de ASIES ha estado publicando constantemente una serie de geniales trabajos sobre política en Guatemala. Les recomiendo dar una revisada a la página y espero poder comentar algunas investigaciones que me llamaron la atención pronto.

Por el momento, les dejo este muy práctico e interesante informe sobre el contexto sociopolítico del país al primer semestre del 2013.

En él se hace una revisión (y evaluación) de los principales temas del actual gobierno que han prevalecido en lo que va del año, caracterizado principalmente por un entorno de crecientes tensiones (o conflictividad) sociales, el caso Rios Montt que puso el reflector (y la atención de la opinión pública) sobre nuestro opaco sistema judicial y un Congreso paralizado, sin capacidad alguna de lograr consensos.

Para mi, éste semestre marcó el momento en que la ciudadanía se desencantó con el gobierno de Otto Pérez Molina (luego de un primer año con una aprobación bastante alta) y como tal marcó un punto de inflexión. Difícilmente en lo que queda de ésta administración el PP logrará un repunte y lastimosamente todo parece apuntar cuesta abajo desde aquí.

Realmente espero estar equivocado, pero por mientras, lea el documento, ¡por vida suya!

El problema no es Zamora, el problema es la institucionalidad

Por: Iván Morales Carrera (@ivancarrera)

Mi colega Hugo Novales me comentó que una persona (seguramente haciéndose pasar por Julio Ligorría) está haciendo circular por correo electrónico una versión de mi artículo sobre la columna de Jose Rubén Zamora, bajo el provocador título de: “Chepe Zamora, el chismeperiodista”.

Casualmente, el artículo ha recibido algunos “retoques”, con el fin de convertirlo en una crítica directa a Zamora, obviando mi verdadera crítica de fondo. Pero al menos tuvieron la decencia de poner el link al blog con el artículo original.

Creo que caer en el ataque personal es una pérdida de tiempo, y como mencioné, tampoco descarto totalmente lo escrito por Zamora ni pretendo defender las acciones del binomio presidencial. Mi punto es que como toda versión personal, esta es una verdad a medias, y la lectura crítica de lo que se publica en los medios es un ejercicio sano. A veces es necesario cuestionar lo escrito, especialmente cuando se tratan de opiniones personales, y reconocer que quien escribe también tiene motivaciones para expresar ciertos puntos de vista (y omitir otros a conveniencia).

Nuevamente reitero, mi crítica de fondo es hacia la perversa práctica del chisme político. La acusación política, especialmente cuando viene del director de un medio, conlleva una responsabilidad importante.

Más de un caso he conocido en que el Peladero ha publicado por “rumor” cosas negativas sobre alguna persona, que posteriormente ha demostrado ser totalmente falso. No obstante muchas veces la tacha queda y el principio de la “presunción de inocencia hasta que se demuestre culpable” pasa a ser uno de automática presunción de culpabilidad.

Éste tipo de medidas no son exclusivas de algún medio en particular, de hecho, uno de los grandes fracasos de la CICIG fue justamente recurrir al litigio mediático (imagino que en gran parte por la frustración ante la inamovilidad del sistema judicial), pasando muchas veces por encima del nombre de personas inocentes y en la práctica saltándose la institucionalidad.

Y es que al final lo que siempre está en juego es la institucionalidad. Si no le apostamos a la construcción de instituciones, las cosas difícilmente avanzarán por el país.

Las instituciones se construyen a partir de la confianza, y la confianza surge cuando el ciudadano ve que el sistema empieza a responder. Estos cambios son muy complejos, pero el solo hecho de acudir a las instancias (léase MP) y denunciar es un excelente punto de partida para ese proceso.

El chisme político solo es una forma fácil de saltarse la tranca, llevar los reclamos (muchas veces infundados) a la opinión pública, y a la larga generar frustración, por que ese sistema no está hecho para resolver conflictos, sino únicamente para echar más leña al fuego.

Espero con esto haber agotado el tema.
Ahora sigamos con otras discusiones mucho más importantes y relevantes.

Chepe Zamora, o del círculo vicioso del chisme político

Por: Iván Morales Carrera (@ivancarrera)

Nuevamente (perdí la cuenta de cuantas veces ya),  José Rubén Zamora, presidente de el Periódico, arremetió contra el binomio presidencial en una controversial columna.

Personalmente, yo no me compro toda la historia, aunque tampoco descarto que algún grado de verdad tendrá.

Claramente Zamora tiene una agenda propia en contra de Baldetti; basta con leer media página de “el Peladero” (suplemento que como bien menciona Diego Vásquez, de una pequeña sección ha crecido a un espacio de casi dos páginas en tiempos recientes) y contar cuántas veces por párrafo se hace alusión a “Roxandra” o “la Doña”. Dudo mucho que las críticas las haga de pura buena voluntad de informar.

Razones para dudar de las intenciones hay, principalmente (como menciona un colega tuitero de misteriosa identidad) ¿por qué dar a conocer hasta ahora los intentos de “soborno” al medio? si tan pura es la intención, ¿por qué no hacerlo saber desde un inicio?

En el fondo, mi problema es con todo este asunto de ventilar supuestos actos de corrupción en forma de chisme. Bolas y rumores en Guatemala ya tenemos demasiados, de sobra, la verdadera pregunta es: ¿cómo pasar del chisme a la investigación penal? ¿cómo presionar para que se investiguen y esas acciones tengan consecuencias?

Si tan amplias son las supuestas pruebas que tiene Zamora sobre los actos de corrupción, que inclusive hasta publicó un suplemento exclusivamente dedicado a describir todas las redes de la vicepresidente, fácilmente ya habría armado un caso, interpuesto una denuncia ante el MP. Pero es muy fácil quedarse en el chisme, cómodo inclusive.

Lo mismo va para las ocasionales acusaciones de compras de votos en el Congreso por parte de diputados, que finalmente nunca terminan en denuncia, y que en la práctica son puro “tirar la piedra y esconder la mano”.

A la larga, este tipo de acusaciones sin denuncia formal son realmente contraproducentes, por que al quedarnos con un cuento parcial, nunca descubrimos cómo funciona en realidad la dinámica del poder, nos quedamos con el cuento de que “todos los políticos son una bola de corruptos” y que nunca responden ante la ley. Olvidamos que si hay políticos y ciudadanos que están haciendo cosas positivas, pero que necesitan mayor apoyo para lograr cambios reales.

Ello solo perpetúa ese circulo vicioso que genera más desencanto y ese desencanto aleja a la gente de involucrarse en la política y generar cambios y deja la puerta abierta a que los mismos de siempre sigan aprovechándose de vivir bajo un sistema político opaco.

Mientras tanto, los ciudadanos nos quedamos con la ocasional “indignación” cotidiana, nos volvemos cada vez más cínicos y en el fondo todo sigue igual.

Sobre la minería en Guatemala

Por: Iván Morales (@ivancarrera)

Esa necedad de meterme en temas en los que no soy experto, pero me intrigan, me llevó a pensar un poco sobre la minería en Guatemala, especialmente desde el punto de vista de los proyectos existentes.

La clave es partir entendiendo que los proyectos mineros en Guatemala son de tipo marginal, es decir, más riesgosos, con interés principalmente de empresas extranjeras pequeñas y medianas sin tanta experiencia en el rubro (quizá siendo Goldcorp la excepción, como me hizo notar Phil Neff) .

Los que vienen son capitales que apuestan a buenos retornos a cambio de asumir un grado importante de riesgo, que trabajan bajo un marco institucional/legal bastante débil y opaco, y de permanentes brotes de conflictividad social.

Es decir, aquí en Guatemala no vienen a invertir una BHP Billiton, una Xstrata.

El hecho de que éstos proyectos sean marginales implica también que una vez la situación del mercado cambia, son los primeros proyectos en ser paralizados.

Discutiendo algunas de éstas ideas con Mike Allison, me hizo ver que la actividad de exploración minera aumentó fuertemente durante éste gobierno, no obstante la explotación ha sido bastante limitada.

El más reciente catastro minero refleja parcialmente esta asimetría existente (los cuadrantes rojos son las áreas donde existe actividad de exploración, los verdes donde existe explotación):

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Por otro lado, revisando los datos de crecimiento del PIB de Guatemala para el primer trimestre, me llamó la atención que la minería mostraba una fuerte contracción en su actividad, a diferencia del resto de categorías.

Pero si se piensa bien, tiene mucho sentido dada la negativa situación del mercado de los commodities, especialmente en los precios de los metales, que siguen registrando fuertes ajustes a la baja.

Las exploraciones difícilmente van a transformarse en explotaciones en un entorno en el cual la balanza se ha inclinado hacia los riesgos, que parecen superar los posibles retornos.

En ese escenario, la moratoria a las licencias mineras viene en un momento en que redunda. El capital minero (o al menos gran parte) va de salida y el efecto debería ser casi nulo en esa coyuntura.

Pero tiene el valor político de poder ganar algún tipo de tracción con los grupos ambientales y comunitarios que han estado en fuerte oposición a la minería. (Es más inclusive podría ser un intento por controlar la oferta de licencias, que había estado creciendo de forma muy acelerada, para mantener el precio).

La administración de Álvaro Colom mantuvo relativamente estable el crecimiento de la minería negando permisos (bastante silenciosamente por cierto), y ahora OPM se suma con una medida más bien aparatosa.

En ninguno de los casos existe un referente claro; la pregunta de fondo que sigue ausente, dentro de ese inexistente proyecto de nación, es si la minería debiese ser o no una industria clave para el desarrollo de nuestro país.

Nuestra geografía no es la de un Chile, un Perú, una Australia; la minería necesariamente debe convivir de forma cercana con poblaciones, comunidades, y los costos que impone la explotación minera son amplios.

Si esa ventaja comparativa no nos es natural, cabe preguntarse si un crecimiento a gran escala de la minería es algo a lo que debiésemos aspirar.