Sobre la emisión de los bonos del tesoro (y la deuda en general)

Por: Iván Morales (@ivancarrera)

A raíz de una inquietud que me dejó mi colega Alejandra, quise escribir algo respecto al tema de la propuesta del gobierno de emisión de bonos del tesoro por Q. 3,500 millones.

Mi problema con la cobertura mediática y la discusión sobre la deuda, es la carga negativa moral que generalmente se le adjunta.

Contraer deuda no es algo malo per se, de hecho generalmente los países en vías de desarrollo contraen mayores niveles de deuda pública, ya que requieren capital para generar las inversiones que les permitan lograr mayores niveles de crecimiento a futuro. La maravilla de los mercados de deuda es que facilitan este proceso, que por el contrario no ocurriría.

Gran parte de la argumentación ha seguido esta línea (¡DEUDA INMORAL!) inclusive proponiendo atarle las manos al gobierno para que le sea muy difícil endeudarse. No solo es una mala idea, es inclusive contraproducente.

Mientras tanto, otros se han enfocado en los efectos macroeconómicos de ésta emisión de deuda, augurando terribles consecuencias negativas para el país. Revisando un poco los datos, no es del todo claro cómo esta emisión pueda cambiar dramáticamente el panorama macro del país.

De acuerdo a las cifras que maneja el BANGUAT, para el año 2012, la deuda total representó en torno al 30% del PIB, niveles bastante manejables bajo estándares históricos. Quizá lo interesante es analizar la evolución de la deuda interna y la deuda externa como porcentaje del PIB del país, que se muestra a continuación:

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Fuente: elaboración propia con datos de Bloomberg.

Llama la atención que mientras la deuda externa se ha mantenido relativamente estable en niveles similares, la deuda interna ha crecido de forma bastante acelerada, llegando inclusive a superar a la primera en el año 2011.

La composición de la deuda importa, ¿por qué?

Por un lado, la emisión de deuda externa generalmente se realiza en moneda extranjera (US$), por lo que existe un riesgo cambiario al que el país se expone. Sin embargo, la mayor parte de esta deuda corresponde a préstamos con organismos multilaterales (Banco Mundial, BID, etc.) que otorgan condiciones bastante buenas (tasas más bajas en comparación a las del mercado), pero (y aquí un gran pero) generalmente llevan un importante componente de fiscalización y limitan de manera importante (aunque no perfecta) el uso que se le puede dar a los fondos (y por ende las oportunidades para malversar los fondos).

Por otro, la emisión de deuda interna generalmente se realiza a tasas mucho más altas que las que se pueden conseguir vía préstamos (en inclusive vía emisión de Eurobonos, como se demostró recientemente), pero el uso de los fondos que se recaudan son mucho más difíciles de fiscalizar.

De igual manera, en teoría la emisión de bonos internos tiene el efecto negativo de desplazar capital privado que podría haberse utilizado para financiar otras actividades de inversión mediante un aumento en las tasas de interés, sin embargo los datos nuevamente no demuestran que éste efecto “crowding out” sea tan relevante en la práctica.

Así que luego de ésta larga explicación, vamos al tema de los bonos. Según entiendo, ésta sería una emisión de bonos locales (y no externos), y la mayoría iría destinada para el pago de deuda flotante.

Lo verdaderamente problemático, es que se quiere aprobar deuda para éste pago, sin primero solucionar el problema de fondo: la deuda flotante. Éste tipo de deuda, al estar por fuera del presupuesto del gobierno, se presta con mayor facilidad a corrupción y apropiación indebida por parte de los políticos, en los ya conocidos casos de construcción de infraestructura de mala calidad, mediante pagos inflados y cobros de comisiones.

Luego, la aprobación de la deuda abre la puerta a seguir en el mismo círculo vicioso de endeudamiento para financiar corrupción, infraestructura deficiente (o a veces hasta inexistente) y campañas políticas.

Así que por favor, opóngase a las acciones del gobierno, exíjale que primero resuelva el problema de la deuda flotante, para que no tengamos que caer en lo mismo año tras año, gobierno tras gobierno.

Pero no haga de ésta una oportunidad de hablar de la deuda como algo inmoral, ni avanzar una agenda política/ideológica que dice que toda la deuda de gobierno es mala, cuando la evidencia empírica hace mucho tiempo demostró que eso era tan solo un discurso, y no la realidad.

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