“De frente con el Presidente” o el arte de hablar por 20 minutos sin decir nada

Por: Iván Morales (@ivancarrera)

En un intento por recuperar la popularidad perdida en las encuestas durante las últimas semanas, Otto Pérez Molina lanzó hoy su flamante programa televisivo “De frente con el Presidente”.

Pero no confundan esto con las vulgares y corrientes producciones de “Aló Presidente” de Venezuela, ni el programa predecesor “Despacho Presidencial”. No, ésta es una producción digna de un reality show norteamericano (con música dramática de fondo y todo) que se transmite en la franja de martes por la noche, horario prime time de los canales 3 y 7.

En un escenario serio, el presidente no se mostró para nada tenso, mientras nos relataba de sus buenas intenciones para enfrentar los problemas de Guatemala (no quedó muy claro cuales eran los problemas en sí, pero prometió que éstos se discutirían en futuros programas). El monologo se extendió aproximadamente por 20 minutos, y no estoy seguro si realmente el presidente dijo algo, pero  hay que reconocer que se le veía genial.

El programa contó con una aparición breve pero estelar de la también flamante vicepresidenta, mostrándonos su lado duro al prometer combatir el alza de precios de los alimentos.

De regreso al presidente, el momento más tenso de la noche ocurrió cuando los ciudadanos realizaron preguntas (pre-grabadas) duras y difíciles, tales cómo: ¿Por qué usted eligió este nombre para el programa? y ¿cree usted que el programa competirá con otros de la televisión nacional?, que pusieron en aprietos al presidente para responder y nos dejaron a los televidentes al borde del nerviosismo. Sin embargo, el presidente con la soltura que le caracteriza supo responder perfectamente.

Este definitivamente es un programa imperdible, para ver con toda la familia y que seguramente ganará premios en un futuro cercano. Es más, si cree que el programa de discusión de Alejandro Sinibaldi fue insuperable, este programa le compite hombro a hombro.

La principal lección del programa de hoy para mi fue que Guatemala tiene muchos problemas, pero si esperamos dos años y medio, los podremos ir discutiendo cada martes con el Presidente y eventualmente hacia el final de su gobierno, el PP los atacará con todo.

Esperamos que la próxima semana la cámara acompañe a Otto mientras éste sale en su moto a patrullar las calles. Al menos yo no lo descartaría.

A continuación les dejo el video, para que juzguen por ustedes mismos la joya que éste gobierno nos ha brindado.

[Advertencia: tomar ésta breve reseña y el video que le sigue con fuertes dosis de sarcasmo para evitar caer en depresión.]

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Breve reflexión sobre el cinismo y la política

Por: Iván Morales (@ivancarrera)

Leyendo un reciente discurso de Bernanke en Princeton, me llamó la atención el siguiente fragmento (que me he tomado la libertad de traducir y resaltar):

Siempre me ha gustado la siguiente frase de Lily Tomlin: “Yo trato de ser cínica, pero simplemente no puedo mantener el ritmo.” Todos nos sentimos así alguna vez. En realidad, después de haber estado en Washington desde hace casi 11 años, como ya he dicho, me siento de esa manera frecuentemente. En última instancia, sin embargo, el cinismo es un pobre sustituto para el pensamiento crítico y la acción constructiva. Claro, los intereses, el dinero y la ideología importan, como enseña la ciencia política. Pero mi experiencia es que la mayoría de nuestros políticos y legisladores la mayor parte del tiempo están tratando de hacer lo correcto, de acuerdo con sus propios puntos de vista y conciencias. Si usted piensa que los resultados malos o indiferentes que a menudo salen de Washington se deben a motivos viles y malas intenciones, le está dando a los políticos y los responsables de las políticas demasiado crédito por ser eficaces. Los errores honestos frente a problemas complejos y posiblemente intratables son una fuente mucho más importante de los malos resultados que las malas intenciones. Por estas razones, las mayores fuerzas en Washington son ideas, y las personas preparadas para actuar en esas ideas. El servicio público no es fácil. Pero, al final, si usted se inclina en esa dirección, es una actividad digna y desafiante.

 

Me identifico muy fuertemente con ese discurso. Lo del cinismo nunca se me ha dado bien.

A pesar de que a veces querrámos ver la política como un juego donde todos conspiran para atentar contra la población (una gran teoría de la conspiración), en la práctica, muchas veces las cosas no caminan simplemente por malas decisiones, más que por malas intenciones.

Luego, un llamado a que gente preparada y con voluntad de hacer cambios se involucre en política si es una forma posible de generar cambios. Aún cuando todos los cínicos del mundo quieran hacer ver el cambio como una tarea imposible.

Así veo yo la política, quizá optimista ingenuo que soy.