La dinámica del poder en el Congreso

Por: Iván Morales (@ivancarrera)

Hoy se público en el Periódico una muy interesante entrevista realizada al diputado Amilcar Pop, diputado por el partido Winaq, sobre la aprobación pendiente de la ley anticorrupción.

Recomiendo mucho darle una leída, ya que me pareció que toca temas muy interesantes respecto a la dinámica de funcionamiento del Congreso y por qué muchas veces se entrampan leyes que son tan importantes.

Me gustaría comentar algunas partes de la entrevista:

La ley va contra todos, pero, lo que se teme, es que pueda emplearse contra alguien que haya quedado en desventaja.

(…) en este país, dependiendo de quien ejerza el poder, las leyes pueden ser instrumentalizadas en contra de un individuo.

Aquí toca un tema muy importante con respecto a las leyes y su implementación. Muchas veces se critica que las leyes en Guatemala son imparciales y sirven para beneficiar a algunos y perjudicar a otros. Sin embargo en la práctica, la verdadera asimetría no está en el diseño de las leyes, sino en su implementación.

El problema de fondo no es tanto la existencia o no de leyes, sino el sistema de justicia débil e imparcial que funciona a conveniencia de grupos de poder que pueden instrumentalizarlo. La verdadera reforma, pasa por fortalecer el sistema de justicia.

En el Congreso, el escenario inmutable son las lógicas de poder que se transan y negocian. Las personas no importan y quienes hacen la diferencia son excepciones. De ahí se explica el transfuguismo: los parlamentarios buscan quién les otorgue mejores beneficios para que valga la pena ceder su visión moral y ética.

Me pareció genial que hablara del tema del transfuguismo desde la perspectiva de los diputados. He hecho énfasis en este tema varias veces: el transfuguismo, más que un problema moral, es uno que responde a una lógica de costo-beneficio. El diputado buscará cambiarse de partido cuando el beneficio de hacerlo supere el costo de dejar su bancada actual.

En Guatemala los costos de cambiar partido son muy bajos, y los beneficios de hacerlo son bastante altos; por lo tanto se espera que existe un alto nivel de transfuguismo, como lo vemos en la práctica.

En este caso, el tema de fondo está en la pregunta, ¿a quien responden los partidos políticos en Guatemala? Al respecto, Gustavo Herrarte ha estado haciendo un gran trabajo por responderlo en Plaza Pública.

En general, encuentra que éstos responden más a grupos de interés con capacidad de financiamiento, que al electorado. ¿cómo podemos cambiar esto? ¿cómo mejoramos la representatividad de los partidos políticos en el Congreso?

Hay que entrar a discutir el tema del financiamiento a partidos, como una reforma clave. He escrito un poco al respecto anteriormente, pero debemos profundizar este debate en el marco de las reformas a la ley electoral y de partidos políticos que actualmente se discute.

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