Repensando el padrón electoral

Por: Iván Morales (@ivancarrera)

Hace algunos días terminé de leer el libro “Nudge” de los profesores Richard Thaler y Cass Sunstein, en el cual exponen de manera simple algunos de los principales resultados del research en el creciente campo del “behavioral economics”.

Uno de los principales hallazgos sobre el comportamiento de los humanos es que nuestras decisiones están fuertemente afectadas por la inercia, luego a pesar de que hay muchas cosas que decimos querer cambiar (por ejemplo el propósito que realizamos cada año nuevo de hacer más ejercicio el próximo año), cuesta mucho que realmente tomemos las acciones necesarias para realizar el cambio, especialmente si ese cambio está restringido por barreras (que pueden ser monetarias o no monetarias).

Los autores encuentran que muchas veces nuestras acciones se encuentran influenciadas en gran parte por lo que ellos denominan la “arquitectura de decisiones”, la cual determina la forma en que las decisiones que podemos tomar se nos presentan y puede tener a su vez un gran impacto en las decisiones que en última instancia realizamos.

En ese sentido, muchas veces las reglas “default” o predeterminadas, pueden tener un gran efecto sobre nuestras decisiones y constituyen una importante herramienta de política públicas para darnos un empujón hacia mejores decisiones sin restringir nuestra libertad de elección (lo que ellos llaman “paternalismo libertario”).

Pensando en ello vino a mi mente el sistema de padrón electoral en Guatemala y como éste se encuentra diseñado actualmente. El “default” es que las personas deben empadronarse cada período de elecciones para poder votar, y si no toman ninguna acción pierden su derecho a votar.

¿Que pasaría si la regla default fuese a la inversa? si automáticamente todos los ciudadanos al cumplir 18 años (por ejemplo, al ir a sacar su cédula) automáticamente quedasen empadronados (con la opción de renunciar al padrón), y luego su única decisión durante las elecciones es la de ir o no a votar.

Seguramente cada cuatro años muchas personas tienen la intención de ir a votar, pero el tiempo que debe invertirse para empadronarse durante cada proceso eleccionario constituye una barrera que para muchos es difícil de romper (esta barrera es aún mas grande para personas viviendo en zonas rurales, que deben incurrir en costos y tiempo para viajar al centro de empadronamiento). Luego un cambio en la regla predeterminada podría tener un enorme impacto sobre los niveles de participación en las votaciones.

Ello podría implicar no solo un aumento en la participación electoral, sino un ahorro de recursos y tiempo para el Tribunal Supremo Electoral. Sin embargo, uno de los pre-requisitos para el funcionamiento de un esquema como este es la existencia de un Registro Civil transparente, eficiente e independiente de presiones políticas, tarea aún pendiente en el caso del RENAP.

Este cambio fue recientemente impulsado en Chile, mediante la aprobación de una ley de inscripción automática y voto voluntario, siguiendo la práctica de otros países como Costa Rica y Brasil que hace muchos años ya tienen en funcionamiento esquemas de este tipo.

Como ven, es un cambio bastante sencillo, que no implicaría de grandes cantidades de recursos públicos y que podría tener un impacto positivo sobre el sistema democrático, al dar mayor legitimidad a los resultados de las elecciones.

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Un comentario en “Repensando el padrón electoral

  1. En Guatemala no necesitás empadronarte con cada elección… Únicamente está la opción de actualizar tus datos, si te mudás, lo cual únicamente implica que te toca votar en un centro de votación más cercano a tu domicilio. Si no te actualizás, igual podés ir a votar, pero en tu centro anterior (usualmente no cambian). Desde la primera vez que entrás al padrón, nunca vas a salir, y creo que ni siquiera existe un procedimiento para salir voluntariamente.

    Cuando yo saqué mi cédula, el TSE tenía una mesa de empadronamiento adentro de la Municipalidad, y el empleado municipal que me la extendía me señalaba el lugar. Nadie te obligaba a empadronarte, pero tampoco costaba nada. No sé cómo será ahora, pero el hecho es que Guatemala tiene una de las tasas de participación electoral más altas de América Latina, y francamente, no es nada difícil empadronarse.

    Saludos colega!

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